sábado, septiembre 14, 2019
Hacks de vidamotivación

Espero que no aprendas esta lección demasiado tarde.

Lecciones de vida hay muchas, pero hay unas pocas que son esenciales. Y ésta es una de ellas.

Hay lecciones de vida que hay que aprender cuanto antes, porque no sabemos lo que puede pasar mañana, pero una cosa es segura, y es que la vida sí pasa. La mayoría de las personas ni viven en presente ni viven presentes. La vida pasa con ellos pero ellos se están perdiendo las cosas bellas que les ofrece la vida.

Sé que ahora algunos de vosotros estáis pensando que estoy hablando del resto de la gente y no me estoy incluyendo, lo cual podría sonar como arrogante o prepotente. Y soy el primero en reconocer que tengo fallos y cometo errores, pero desde hace mucho tiempo, éste error, esta lección de vida, ya la aprendí, por lo que me voy a permitir el lujo de excluirme. Por desgracia.

¿Sabes qué es lo que echa de menos una persona que está encarcelada? La libertad. El poder elegir adónde ir cuando quiera. No estar limitado a un espacio cerrado. No necesariamente echa de menos irse a una isla exótica o de viaje a China. Echa de menos tomar ese café con un amigo en cualquier cafetería de su barrio o ir de compras al supermercado de la vuelta de la esquina. Incluso echa de menos el sentarse a no hacer nada sentado en la hierba de cualquier parque.

lecciones de vida - Carlos gonzalez

¿Qué echa de menos una persona enferma? La salud. Esa persona recuerda aquellos días en los que no tenía la preocupación de luchar contra una enfermedad. Ahora toda su atención está puesta en recuperarse. Otro tipo de preocupaciones son un lujo para él que ojalá se pudiera permitir.

Quien vive en la montaña y no puede bajar a la playa, envidia a esa persona que vive en la costa. El que vive en la costa es muy posible que se queje de la humedad o del calor pegajoso en verano.

¿Cuándo fue la última vez que estuviste presente?

Dentro de 20 o de 50 años echarás la vista atrás y añorarás esa época en la que eras joven. Te vendrán recuerdos a tu mente que en la vejez verás bellos pero a los que hoy no le das importancia.

Decimos que buscamos serenidad y tranquilidad en nuestras vidas, pero lo hacemos a modo general, y no en modo individual. Es decir, no lo hacemos momento a momento. Y es momento a momento donde se encuentra la serenidad y la tranquilidad.

Ese paseo sin importancia con tu novio/a o mujer/marido. Esos 30 minutos que estás en la mesa con tu familia, con tus padres, con tus hijos. Momentos de serenidad en los que por diferentes motivos no estás presente. Pierdes la belleza de los momentos que puede que para ti no tengan importancia. Y no tienen importancia porque los tienes.

Andas buscando la felicidad como un tesoro perdido, cuando la felicidad la construyes momento a momento. Ahí está la felicidad, en los pequeños eventos, en los pequeños momentos. Ahí está la tranquilidad que buscas, la serenidad que deseas.

Si no aprecias esos pequeños momentos, no mereces los grandes eventos que crees que te faltan.

10 Cosas que me hubiera gustado que me dijeran a mis 18 o 20 años.

¿Cuándo fue la última vez que viviste en presente?

Os contaré una historia personal que algunos ya conocéis. Perdí a mi mejor amiga, socia y compañera. Un año antes de que se marchara, me dijo: “Carlos, ¿Por qué no nos tomamos un descanso y hacemos un viaje para desconectar?” Le dije que me encantaría, pero que en esos momentos estábamos a tope y sería mejor posponerlo para el mes siguiente. Al mes siguiente aplazamos ese viaje para otro mes. Y así sucesivamente. No llegué a concederle ese deseo a pesar de que tenía ganas de complacerla en ese sentido.

Teníamos todo lo que necesitábamos para tomarnos un descanso. Teníamos las ganas. Teníamos tiempo, pero conté con que teníamos también futuro, y descubrí que el futuro es incierto. Lo único que tenemos en esta vida es el presente, y dentro del presente, el momento presente.

Si pudiera dar marcha atrás… el problema es que no podemos dar marcha atrás.

¿Y sabéis qué es lo más gracioso? Que es la segunda vez que me ocurre algo parecido.

Recuerdo que mi tío-abuelo siempre me había tenido un cariño especial. Fueron muchos veranos los que pasé en su finca cuando tenía entre 7 y 12 años. No volví a verlo, pues cuando mi familia iba a ir a visitarlo yo estaba ocupado. Mi familia me decía que siempre preguntaba por mí. Le pedía fotos a mis padres para verme. Yo siempre decía que ya iría la próxima vez.

Hace unos años me dijeron que estaba encamado en el hospital. No era nada grave. Iba a ir a visitarlo un fin de semana al hospital, pero me dijeron que le iban a dar el alta al lunes siguiente. Así que pensé que después de tanto tiempo sin verle, ya que le iban a dar el alta, mejor verlo en su casa y no en el frío ambiente de un hospital.

El Domingo me dijeron que había surgido una complicación y que había muerto aquella misma noche. El día anterior había preguntado por mí.

¿Por qué os cuento ésto?

lecciones de vida que debes aprender antes de que sea tarde

Además de lo obvio de las fechas navideñas que sacan a relucir este tipo de cosas, lo cuento porque es una de las lecciones de vida que he aprendido de la forma más dura que se pueden aprender.

Y ya no puedo hacer nada por cambiar eso. Sólo puedo aprender la lección y no volver a cometer ese error. Es por eso que ahora soy una versión en la que ya no aplazo planes que pueden complacer a otras personas. Ya no aplazo mi felicidad en un tiempo futuro que no sé si tendré.

Vivo en presente. Disfruto de cada momento literalmente. Incluso cuando quedo a tomar con alguien un café intento disfrutar de ese momento al máximo. Agradezco ese momento.

Si me apetece hacer algo, lo hago, sin importarme un carajo que a alguien le parezca bien o mal.  Pero ojo, que esto no quiere decir que me haya convertido en un “carpe diem” que no hace planes de largo plazo.

He aprendido a seleccionar también mucho a las personas a las que le dedico mi tiempo. Ya no me sirve cualquiera. Si alguien me da problemas no dudo en sacarlo de mi vida para dedicarle mi tiempo y energía a las personas que realmente se lo merecen.

He dejado ir el pasado, aunque lo uso para extraer lecciones.

Y ya no me preocupa el futuro. Podría morir mañana atropellado por un autobús. Quién sabe. Sólo me preocupo de vivir lo único que puedo vivir, y de apreciar lo que hay que apreciar: los pequeños momentos diarios. y desde que aprecio esos momentos he notado cómo mi felicidad ha aumentado a unos niveles impensables.

No pierdo demasiado tiempo en enfadarme con la gente. Prefiero dedicar ese tiempo en agradecer lo bueno que me traen otras personas.

Únicamente me centro en el paso que estoy dando. Ya no me preocupa si llegaré a una meta o si no llegaré. simplemente en disfrutar de ese paso. Seamos realistas. Si doy ese paso en condiciones y disfrutando, y el próximo lo hago igual, las metas las alcanzo.

Así que ese es mi deseo para vosotros y para este año 2019 que entra.

Vive en presente. Vive estando presente. Ahora, justo ahora en este mismo momento, estás viviendo el momento más real que jamás vivirás, porque mañana este momento  será un recuerdo. Así es más fácil encontrar la paz y la tranquilidad.

Felices fiestas y feliz año, queridos lectores.

Y acabo diciendo que este próximo año además de los vídeos sobre bolsa y educación financiera del canal de Youtube, voy a compartir algunos con ciertas experiencias y lecciones que pueden cambiar verdaderamente vuestra forma de pensar y de ver la vida. Así que síguenos en el canal de Youtube para no perderte esos y otros vídeos.

Un abrazo!!

9 comentarios

  • Enhorabuena Carlos por el artículo. Me he identificado totalmente con el mismo. Desde hace 3 o 4 años, a raíz de una enfermedad, disfruto los pequeños detalles de la vida, aquellos que con nuestro estresante ritmo de vida son imperceptibles, pero que si te paras, respiras hondo y te concentras, al final son los mejores. Y son gratis! Coincido totalmente contigo en el hecho de no enfadarme demasiado con la gente, y aprovechar ese tiempo en agradecer lo bueno que traen otras personas. Al final se trata de canalizar esa energía y el repartir el tiempo que tenemos para ser mejores y más felices cada día.

    Gracias por lso videos de Youtube, y los artículos de tu blog. Estoy aprendiendo mucho con ambos. Un saludo. Jorge.

  • Excelente tu post amigo Carlos, es una gran verdad lo que dices y que muchos por “falta de tiempo” dejamos de hacer cosas que realmente hay que hacerlas y disfrutarlas. Un feliz año 2019 que sea lleno de mucha salud y felicidad!, un abrazo.

  • Uno de los momentos que más disfruto del día, es cuando me despierto tempranito por las mañanas y voy a la cocina a hacerme el café “a la antigua usanza”. Cojo el bote de cristal y hundo la mano entre los granos.
    Luego los pongo en el molinillo de café (también es antiguo, que sino no lo disfruto igual jejej) y le doy vueltas a la “manecilla” en el sentido de las agujas del reloj haciendo el ruidito característico “grugrugru…” ( no sé como transmitir el sonido jejej).
    Abro el pequeño cajón del molinillo, cojo el café molido con una cucharilla, lo huelo como si nunca más volviera a oler ese aroma ….y ya, luego, me preparo un café como la “gente normal”.

    Tu post me recuerda porque estoy descubriendo la península con mi hermana pequeña, ahora que es pequeña y tengo la oportunidad de hacer esos viajes con ella. Aunque yo siempre “parezco una chica muy ocupada” (eso dice la gente) ,para ella siempre tengo tiempo. Tiempo para escucharla, para pasear, para hacer cosas juntas….

    Por cierto, si te gusta la naturaleza y quieres un lugar diferente para desconectar con alguien especial, te recomiendo visitar alguna vez Rupit (un pequeño pueblito de Cataluña) e ir a ver el “Salt de Sallent”. ¡Es una pasada! Un lugar muy bonito ese “salto de agua” (yo fuí entre semana y en invierno ….no había casi nadie, me encantó).

    ¡Qué tengas un feliz 2019!

    Un abrazo grande,
    Yésica

    • Creo que el sonido que buscas es más como “gfrgggjuu gfrrgggjuu pop..” 🙂

      Pues no sabes lo que ganas habiendo aprendido a disfrutar de los pequeños placeres, y eso que haces con tu hermana es precioso. He estado en prácticamente toda España, pero me falta Cataluña, así que tomo nota.

      A por ese épico 2019!

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