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He estado trabajando desde casa más de 10 años y estos son algunos mitos que debes conocer para que no acabe siendo una pesadilla.

Algunas de las ventajas de trabajar desde casa se pueden acabar convirtiendo en una pesadilla. Estos son algunos mitos a la hora de trabar desde casa.

los mitos de trabajar desde casa

Cuando se habla de trabajar desde casa, todo parecen ventajas. De hecho, la idea es que puedes organizarte tu tiempo, puedes trabajar en pijama, y lo más llamativo: puedes descansar cuando quieras y marcarte tú mismo el horario, por no hablar de las ventajas económicas cuando gestionas tu negocio desde casa, que sería el ahorro de todo tipo de costes.

Pero por algún motivo, con el paso del tiempo,  puedes acabar sintiendo que trabajas 24 horas y al final no eres ni la mitad de productivo que esa persona que trabaja 8 horas en una oficina. Y de hecho, puedes acabar sintiéndote más cansado.

Estas son algunas de las cosas que aprendí trabajando desde casa o gestionando mi negocio desde casa.

Los mitos de trabajar desde casa.

 

Olvida la flexibilidad horaria al trabajar desde casa.

Es cierto. Puedes flexibilizar las tareas y el tiempo. Y te irá bien. Pero solo durante unos meses o el primer año. Al final llegamos a la conclusión de que trabajar desde casa no es un antónimo de marcarte un horario.

Comienzas acabando tarde una noche realizando ciertas tareas, y a la mañana siguiente pospones tu hora de levantarte al haber terminado tarde la noche anterior. Te lo puedes permitir, porque tú marcas tu propio horario. Así que no pasa nada por levantarte a las 10 de la mañana o las 11.

Antes de que quieras darte cuenta tienes una descompensación de horarios a todos los niveles. Acabas descontrolando tus horarios para comer así como el sueño. Cuando desaparece tu horario fijo para levantarte y acostarte, comienzas a tener la sensación de que estás todo el día trabajando aunque en realidad has tenido muy pocas horas productivas a lo largo del día. Y el cansancio comienza a hacer mella debido a que no acabas de desconectar. Has unido tanto tu trabajo en casa a tu vida personal que cuesta separarlo.

Es por eso que el primer consejo que le daría a una persona que quiera comenzar a a trabajar desde casa sería que se marcara un horario con sus respectivos descansos obligatorios, como cualquier persona que trabaja desde una oficina. Cuando dejas de tener horarios establecidos todo se comienza a torcer.

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No trabajes en pijama, por favor.

Hay una enorme diferencia a nivel psicológico entre trabajar en pijama y vestirte para trabajar. Si caes de la cama, te preparas un café y te pones manos a la obra con tu pijama puesto, comienzas a entrar en una espiral de dejadez.

Hay que tener un mínimo de disciplina cuando decides trabajar desde casa, y mantener ciertos hábitos. Son muchos los estudios que han demostrado que la vestimenta de una persona tiene su impacto en el desarrollo de una actividad.

Cuando un vendedor se pone su traje y coge su maletín, aumenta su nivel de seguridad en sí mismo para una negociación. Los estudios han demostrado que aumenta su agresividad a la hora de negociar cuando se ha vestido para ello.

Lo mismo ocurre para esa persona que se pone a realizar las tareas despeinado y en pijama. Aunque ya no es tanto el impacto psicológico que ponemos con el ejemplo del vendedor, sino más bien el impacto psicológico de no separar tu vida personal de tu vida laboral (aunque estés trabajando desde casa).

Es por eso que es absolutamente recomendable que al levantarte pases por la ducha y por el armario. Trabajar en pijama puede resultar tentador los primeros días. Luego comienzas a sentirte cada vez más insatisfecho.

Y el siguiente punto está unido a este…

Separa tu espacio de trabajo de tu espacio personal.

Trabajar en pijama desde el sofá de tu salón también suena bien, pero no es lo recomendable por lo nombrado en los anteriores puntos.

Prepara una habitación o un espacio acondicionado expresamente para el trabajo, lejos de toda distracción.

Aunque se diga que ahorras dinero trabajando desde casa, si necesitas invertir algo de dinero en preparar el espacio de trabajo, hazlo. Con el tiempo lo agradecerás. Evidentemente olvida este consejo si eres una madre que trabaja desde casa mientras está cuidando a su bebé.

Pero si este no es el caso, intenta hacer todo lo posible para que tu cerebro desconecte de lo personal y asocie ese espacio al trabajo. Rendirá mucho mejor.

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Tu peor enemigo cuando trabajas desde casa es la gente que sabe que trabajas desde casa.

La mayoría de las personas de tu entorno tienen la idea de que tu horario es flexible. Saben que no tienes que darle explicaciones a nadie, por lo que no dudarán en llamarte por teléfono (ya que saben que te puedes permitir hablar con ellos). Incluso saben que en un momento dado puedes salir de casa a tomarte un café o a hacerles cualquier tipo de favor.

En mi caso, la vecina me ha llegado a dejar un niño porque no tenía a quién dejárselo durante unas horas. Me han dejado las llaves de la casa de al lado por si venía el electricista que estaban esperando. Me han llegado a decir un martes por la noche: «vente a una fiesta que damos, que tú mañana te puedes levantar a la hora que quieras».

A la gente debes ponerle límites o traspasarán los límites. Y todo esto te será más fácil hacerlo cuando comprendas que a pesar de que trabajas desde casa, debes tener un horario fijado, seguir cierta disciplina y tener mucha fuerza de voluntad. Debes cortar las distracciones, y por distracciones entendemos no solo la televisión encendida, sino las llamadas personales (salvo alguna excepción).

He conocido a personas que tras el primer año trabajando desde casa, decidieron alquilar una oficina en un espacio coworking para obligarse a cumplir con todos los puntos que estamos mencionando. La desidia, el estrés y la dejadez les estaban ganando la batalla, por lo que decidieron cortar esto rápidamente, llegando a la conclusión de que lo mejor era trabajar fuera de casa.

Otros problemas añadidos al trabajo desde casa.

Si no eres capaz de seguir un horario con tus descansos pertinentes y entender que el trabajo desde casa debe tener unos límites puedes llegar incluso a dañar tu salud.

En mi caso y en el de otras personas que he conocido que al igual que yo realizaban sus tareas desde casa, descuidaron el hacer ejercicio y por lo tanto esto se tradujo a una pérdida de masa muscular importante en el tren inferior.

Pasar demasiado tiempo sentado y no tener la necesidad de salir de casa, te puede llegar a convertir en una persona totalmente sedentaria. Y esto es algo que también se debe evitar.

De hecho, el consejo aquí sería usar esa posibilidad de flexibilización horaria para que, cada cierto tiempo (cada dos horas) te levantes de la silla y ejercites un poco las piernas. Sin duda lo aconsejable es que en tu caso tengas además un mínimo de 45 minutos de ejercicio, bien sea cardio o fuerza.

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Aprende a desconectar.

Siempre hemos dado un consejo: Cuando estés trabajando, trabaja. Cuando te estés divirtiendo, diviértete y olvídate del trabajo. Cuando trabajas desde casa, esto se complica, pues lo tienes todo tan unido que es complicado desconectar. Pues bien, en tu caso, es obligatoria esta desconexión, porque el no separar espacios mentales de trabajo-vida te puede dañar mucho más a nivel psicológico que una persona que debe salir de su casa para trabajar desde una oficina.

Y estas algunas cosas que debes tener muy en cuenta cuando te plantees trabajar desde casa, porque en realidad, todo lo que en un principio puede sonar como ventajas, se pueden acabar convirtiendo en desventajas.

Aquí tienes 20 Ideas de negocios desde casa sin necesidad de local comercial que puedes comenzar de forma fácil.

Resumiendo…

Las desventajas de trabajar desde casa.

La mayoría de los problemas a la hora de trabajar desde casa suelen ser psicológicos.

Soledad

El compañerismo en una empresa es vital para el ánimo y motivación de un trabajador y en este caso, estarás sólo.

Desmotivación

El ser humano tiende a relajarse, por lo que al no tener prisa por ir al trabajo (ya que estás en él), puede hacer que caigas en la desidia, aprovechando cada vez más la cama y trasnochando un poco más, por lo que día a día, te puedes sentir más cansado y desmotivado.

Distracciones

Una cosa son las distracciones que puedas tener en una oficina y otras las que puedes tener en tu casa: Televisión, niños, radio, comerciales que llaman a tu puerta, llamadas de teléfono de vendedores,  llamadas personales, amigos y vecinos.

Tus vecinos, tu conyugue y tus amigos saben dónde trabajas y saben que nadie te vigila, por lo que te puedes terminar convirtiendo en la persona de los recados: «Si viene el butanero dile que me deje dos bombonas de butano», «luego, escápate un momento y compra una barra de pan» Para muchas personas es como si tuvieras una libertad extraordinaria.

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A. Carlos González
Autor de "Cenizas de Prosperidad", Apasionado de las ventas, las finanzas, estratega empresarial, entusiasta del desarrollo personal y algunas cosas más

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