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La burbuja de las puntocom con esteroides de 2022 – Según Jim Chanos, muchas de estas empresas se irán a cero.

jim chanos y la burbuja de las puntocom 2022

Ya hemos presenciado burbujas antes en el mercado de las acciones de tecnología.  Desde 1990 hasta el año 2000, vimos expandirse una gran burbuja tecnológica y la vimos estallar. Pero lo que hace que esta burbuja sea tan diferente es la magnitud de la destrucción que esta burbuja dejará a su paso.

Estas son las palabras de Jim Chanos, fundador de Kynikos Associates, famoso inversor amante de las ventas en corto, y uno de los que ganó mucho dinero apostando en contra de las acciones tecnológicas en la última burbuja de las puntocom. Avisó de los excesos del último auge tecnológico, y vuelve a avisar, usando en esta ocasión un discurso que no te dejará indiferente.

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Durante la última burbuja tecnológica, hubo ciertas palabras mágicas que atraían el dinero de los inversores. Se podía vender cualquier cosa siempre que hubiera un puntocom detrás. En este nuevo ciclo, en esta nueva burbuja, las palabras mágicas son más complejas. Estas palabras ahora son «cadena de bloques», «Inteligencia Artificial», «Algoritmo», «aprendizaje automático», etc…

Estamos a punto de presenciar cómo se evapora toda la charla sobre el bien social, y los inversores están a punto de aceptar el hecho de que los modelos de negocio de Silicon Valley no están impulsados por la genialidad tecnológica, sino por la exageración.

«El gran paralelo aquí, es que se han financiado planes de negocio que no tenían sentido. La gente ha tirado su dinero a cualquier cosa que haya tenido cierta tecnología con ciertas palabras mágicas»

Las mentes más brillantes de Estados Unidos llevan 20 años buscando ideas innovadoras en Silicon Valley, según dijeron, no para ganar mucho dinero ni para hacerse ricos, sino para resolver problemas reales y facilitar nuestra vida.

Pero lo cierto es que esta nueva fiebre del oro bajo un discurso idealista que incluye luchar contra la desigualdad, mejorar los problemas de movilidad y luchar contra el cambio climático, ha logrado acuñar una gran cantidad de nuevos millonarios, cautivando a los inversores con promesas de un futuro mejor.

Pero los genios de la tecnología ahora están viendo cómo estos imperios idealistas comienzan a desmoronarse ante la subida de las tasas de interés desde mínimos históricos. Desde los gigantes tecnológicos hasta las empresas más ridículas, se está viendo que no pueden sobrevivir sin el dinero fácil.

Según Jim Chanos, veremos muchas de estas empresas irse a cero. Y esta vez, las empresas que podrían colapsar, son mucho más grandes que en la anterior burbuja tecnológica, y los inversores que podrían perder su dinero, ahora tienen invertido más capital que antes.

«Nuestro corto típico a principios del 2000 eran empresas entre 2.000 y 3.000 millones de dólares de capitalización. Hoy día, nuestro corto típico suelen ser empresas de 20.000 a 30.000 millones. Es por eso que llamamos a esto «la era de las puntocom con esteroides». Y vamos a ver a muchas empresas evaporarse».

Hay que distinguir algunos modelos de negocio cuando hablamos de empresas tecnológicas. No es lo mismo el modelo de negocio de Amazon o Apple, que modelos de negocio que para explicar sus futuras rentabilidades, han tenido que recurrir a inventarse nuevas métricas de análisis financieros para justificar sus altas valoraciones.

Durante los últimos 20 años, muchas empresas tecnológicas de Silicon Valley nos dijeron que el dinero era solo el combustible para la innovación y mejorar el mundo. Lo que el mercado nos está mostrando en estos momentos es que a medida que estos negocios se vienen abajo, vemos claramente que el dinero también era el motor, el capitán y el destino. Y según Chanos, estamos a punto de presenciar una extinción.

El comienzo de la nueva burbuja tecnológica.

Si nos vamos a 2012, fue un momento increíble para la tecnología. Facebook se hizo pública y llegó a los mil millones de usuarios en todo el mundo. Tanto Facebook como Twitter fueron herramientas cruciales que ayudaron a los ciudadanos a luchar por la democracia durante la Primavera Árabe.

La promesa de Mark Zuckerberg de conectar el mundo a través de su red social, no parecía amenazante. Paralelamente, Elon Musk estaba recaudando dinero a través de subsidios gubernamentales masivos para comenzar una revolución de coches eléctricos. Al mismo tiempo, Uber luchaba para que los ciudadanos tuvieran un mejor servicio y más barato que el taxi convencional. Y las cryptos aparecieron como un juguete divertido para aficionados en la inversión.

Ver: Warren Buffett habla sobre Elon Musk, Jeff Bezos, y la vejez

La crisis hipotecaria de 2008 quedó atrás, y como las nuevas empresas tecnológicas ahora tenían un modelo de negocio más sólido en teoría, los bancos centrales se aseguraron de que las tasas de interés estuvieran lo más bajas posibles y que hubiera dinero en efectivo para todos.

Puesto que las empresas tecnológicas, esas que cambiarán el mundo en algún momento del futuro, tienen modelos de negocio de largo plazo, a los bancos no les preocupaba demasiado que estas empresas se endeudaran, pues a los inversores que apostaban por ellas, tampoco les preocupaba demasiado que no generaran beneficios inmediatos.

De hecho, Amazon sacrificó sus beneficios durante años para hacerse con el mercado de comercio online. Pero los inversores olvidan que no todas las empresas tecnológicas son Amazon ni tienen su modelo de negocio. De hecho, muchas empresas tecnológicas tienen modelos de negocios que están sustentados en promesas de beneficios futuros. Y es posible que esos beneficios caigan a cero al no tener un modelo de negocio sostenible.

En algún momento, todo cambió.

Todas las bondades que ofrecían los gigantes tecnológicos se han ido al carajo. Facebook y otras redes sociales, que únicamente querían facilitarnos la vida y conectar a todo el mundo, acabaron manchando elecciones, acabaron envenenando las relaciones, violando la privacidad de sus usuarios y provocando a las personas serios problemas psicológicos.

Nadie ha salido ganando con los viajes compartidos, las empresas como Uber ya no son ni más baratas ni prestan mejor servicio que los taxis convencionales, y las cryptos ahora son como una religión.

El bien social que prometían muchas de estas empresas que aparentemente no estaban movidas por el dinero, se ha ido yendo al traste, provocando justamente lo contrario. Pero no solo se ha ido al traste el bien social, sino que sus retornos financieros, están comenzando a desaparecer también.

Las bajas tasas de interés que hacían que muchas de estas empresas tecnológicas parecieran atractivas, ya se han ido, y muchas firmas de capital de riesgo han avisado que comenzarán a reducir sus inversiones en este tipo de empresas, por lo que ya se han redactado algunos memorandos advirtiendo a los inversores de que deben prepararse para lo peor.

Con la llegada de este colapso en las acciones, solo el dinero en efectivo y un balance limpio salvarán a una empresa. No lo hará un software magnífico ni las palabras «cadena de bloques». Cuando llegan estos escenarios, los inversores quieren ver resultados, quieren ver rentabilidad, no quieren ver promesas.

Dicho de otra manera, los fundamentos comerciales básicos y todo el discurso que se ha usado para estas empresas de Silicon Valley durante la última década, ya no sirve. Ahora solo mandan los fundamentales de las empresas, las finanzas de toda la vida.

Y hablando de las finanzas de toda la vida con las empresas tecnológicas.

Los grandes inversores suelen ser reacios a invertir en empresas tecnológicas, no porque sean tontos y no entiendan de qué van estos negocios, sino porque son demasiado inteligentes como para arriesgar su dinero en empresas cuyas finanzas se sostienen en métricas que estas mismas empresas se han inventado para justificar sus altas valoraciones.

Durante estos últimos 10 años se ha llegado a poner en duda la capacidad de los mayores inversores de los últimos tiempos por hacer algo tan estúpido como «centrarte en los ingresos y beneficios de una empresa». Estos grandes inversores son tan tontos y están tan desfasados que no entienden el modelo de negocio de las tecnológicas. Y siempre se recurre al mismo ejemplo: «Amazon no fue rentable durante décadas, y mira ahora… bla, bla…»

Durante los últimos 20 años, el mercado ha premiado el crecimiento por encima de la estabilidad. Muchas de estas empresas no han podido demostrar que sus negocios fueran rentables usando las métricas financieras tradicionales, por lo que se inventaron sus propias métricas.

Y para esto, las redes sociales son las maestras, con la famosa métrica de «EBITDA ajustado por la comunidad», una métrica inventada para atraer a nuevos inversores demostrándoles el increíble crecimiento de la empresa…. aunque no gane dinero. Pero recuerda que mirar el beneficio de una empresa hoy día es cosa de tontos.

Uber tiene también sus propias métricas, y las redes sociales crearon también su nueva métrica con el crecimiento de usuarios y tiempo  de sesión por usuario.

Estas métricas son internas y no deben por qué tener conexión alguna con el desempeño financiero de la compañía.

En palabras del propio Jim Chanos:

«Estas métricas son como el santo grial entre los inversores en redes sociales, pero son completamente inválidas. Si estás comprando una empresa en función de una métrica que se crea a sí misma, como usuarios activos diarios, bueno… entonces eres un completo idiota»

Todas estas estrategias funcionan cuando los mercados financieros están llenos de efectivo, los nuevos clientes llegan en masa y los activos están subiendo. Esto ya no ocurre, y el miedo se apodera de los mercados. Los inversores evitan activos de riesgo, y ahora ya no les convences con el discurso de «Mira Amazon….», no por nada, sino porque saben que tu mierda de empresa no es Amazon.

La situación de Tesla.

Incluso Tesla puede tener serios problemas en estos momentos. Esta compañía que lleva 20 años en el negocio, atrajo a los inversores con promesas de futuras rentabilidades y cambiar el mundo. No fue hasta el año 2020 que comenzó a ganar dinero, aunque no tuvo un año de rentabilidad de la forma que los inversores hubieran querido.

En estos momentos, la opinión sobre Tesla está bastante dividida entre la comunidad inversora. Hay quien piensa que esta empresa se hará con el control de los vehículos eléctricos en todo el mundo, y hay quien piensa que Elon Musk vende más humo que coches, y que la valoración de la empresa está injustificada.

Lo cierto es que Tesla se enfrenta a demasiados retos en el futuro más próximo y muchos inversores están comenzando a huir de esta inversión. Una gran competencia de los principales fabricantes de automóviles, problemas en China, y lo que es peor, el extraño comportamiento de Elon Musk.

Para Chanos, el cual tiene un corto abierto en las acciones de Tesla, dice que lo de Tesla ya lo ha visto antes. Empresas que suben de forma vertical cuando salen al mercado como el futuro y la revolución de la tecnología, y luego, con la misma rapidez que subieron, comienzan a caer.

¿Y qué opina Chanos sobre las criptomonedas?

Jim Chanos también tiene palabras poco amables para el mercado Crypto. Al igual que muchos de nosotros, piensa que las cryptos ni ofrece una red de pagos viable, ni son un depósito de valor seguro.

En palabras del propio Chanos:

«Seguir integrando este divertido dinero de fantasía en nuestro sistema financiero, sería un error. Es un esquema Ponzi. Una caja que solo es valiosa si más personas siguen poniendo dinero en la caja»

Y básicamente, esta es la visión de Jim Chanos sobre la posible burbuja de las empresas tecnológicas actuales, una visión que se debe tener muy cuenta, pues precisamente este hombre no es conocido por haber tenido demasiados errores como inversor a lo largo de su carrera.

Ver también: Esta es la única manera de vivir de la bolsa
A. Carlos González
Apasionado de las ventas, las finanzas, estratega empresarial, entusiasta del desarrollo personal y algunas cosas más

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