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1/2 La historia del rico inversor paleto y el inteligente inversor mediocre – La suerte y la aleatoriedad en la inversión en bolsa y mercados financieros.

Esta es la historia del rico inversor paleto (John) y el inteligente inversor mediocre (Nero) - La suerte y aleatoriedad en la inversión en bolsa y mercados financieros.

hombre subiéndose a un taxi

¿Qué papel juega la aleatoriedad y la suerte en la inversión? Cuando nos adentramos en los mercados financieros debemos descontar los sucesos aleatorios de nuestra estrategia de inversión. Debemos romper ciertos mitos de las altas rentabilidades mantenidas en el tiempo, pues en la inversión, una alta rentabilidad conlleva siempre un mayor riesgo.

A menudo, el resultado de una alta rentabilidad en la inversión en bolsa no es fruto de nuestras grandes habilidades de inversión, sino de nuestra imprudente forma de invertir. Lo contrario sería tener una disciplina en nuestra forma de invertir y que aun ganando menos, controlemos el riesgo. Es decir, se trata de mantener la cabeza en su sitio cuando el resto de inversores están perdiendo la suya.

Es por eso que hoy contamos la historia de dos operadores bursátiles, como son Nero y John, una historia que cualquier inversor debería tener presente.

La suerte y aleatoriedad en la inversión en los mercados financieros.

Esta historia fue contada por Nassim Nicholas Taleb en su fantástico libro «¿Existe la suerte?«, un libro que si bien no está incluido dentro de los libros de inversión, porque no es de inversión, lo recomiendo encarecidamente. Y es que Nicholas Taleb nos dará unas invaluables lecciones de inversión a pesar de que el tema del libro es la aleatoriedad y el azar.

Nero: Un inversor inteligente con apariencia de mediocre.

Nero tenía una licenciatura en literatura antigua y en matemáticas en la Universidad de Cambridge, con un doctorado en estadística por la Universidad de Chicago.

Comenzó a trabajar dentro  del mundo académico, pero acabó abandonándolo por dos motivos; la literatura no daba demasiado dinero, y además, era algo aburrido. Tras aburrirse de escribir artículos académicos, Nero llegó a la conclusión de que necesitaba acción.

Fue en ese momento cuando encontró un puesto de aprendiz en la Bolsa de Chicago. Gracias a sus habilidades y conocimientos en estadística, Nero no tardó en promocionarse dentro del mundo de la bolsa, logrando su propio despacho  con el rango de operador autónomo. De ahí saltó a Nueva York para trabajar en una Agencia de Cambio y Bolsa.

Se especializó en productos financieros cuantitativos, donde demostró su valía y talento, hasta el punto de que se convirtió en un profesional altamente demandado por muchas agencias de Nueva York y Londres. Comenzó a despuntar y sobresalir en el mundo de Wall Street, algo que según Nicholas Taleb, no iba demasiado con el carácter de Nero. Rechazó varias oportunidades laborales con altas primas garantizadas para poder continuar dentro del mundo de los mercados financieros fuera del estrellato que estaba logrando. Nero buscaba más bien todo lo contrario; el anonimato.

Finalmente acabó cambiando de carrera profesional para adentrarse en la intermediación privada, donde los agentes reciben entre un 7 y el 12% de los beneficios que logran general para la empresa. Es una forma de ser autónomo sin el inconveniente de tener la necesidad de gestionar tu propio negocio. Puedes ponerte el horario que desees, tomar las decisiones que creas convenientes, etc. Es decir, trabajas para una empresa pero eres el dueño de tu vida y de tu tiempo, siempre y cuando los resultados anuales hayan sido satisfactorios para la empresa.

En palabras simples, esto era el paraíso para un intelectual como Nero.

El estilo de inversión de Nero.

Nero es un operador extremadamente conservador con una altísima aversión al riesgo. Si bien, aparentemente, este perfil de operador no encaja en el mundo de Wall Street, lo cierto es que acaban siendo los que logran una rentabilidad constante año tras año y llegan al final de sus carreras con la cabeza en su sitio, aunque no adelantemos acontecimientos.

Este operador de bolsa tiene el talento necesario y los conocimientos para poder barrer en rentabilidad a cualquier operador de bolsa de Wall Street. De hecho, posiblemente dejara pasar la oportunidad de llevarse a casa primas de un par de millones de dólares.

Durante más de una década, Nero tuvo años buenos y años menos buenos, pero ningún año malo, y se ha estado conformando con ganar medio millón de dólares anuales después de impuestos, un dinero que automáticamente lo pone en su cuenta de ahorro.

El año más malo de rentabilidad para Nero y las consecuencias.

En 1993 Nero siguió con su estrategia de inversión conservadora. Fue un año donde el resto de operadores de bolsa habían tenido unas altas rentabilidades, y esto hizo que la agencia para la que trabajaba comenzara a poner en duda la capacidad de Nero como agente de bolsa.

Esto incomodó a Nero, el cual no vaciló para buscar otra agencia de bolsa en la que trabajar exactamente en el mismo puesto y siguiendo con su estrategia de inversión altamente conservadora.

Al año siguiente, en 1994, hubo una caída mundial de los mercados financieros. Los agentes de bolsa que habían logrado altas rentabilidades el año anterior, fracasaron ese mismo año. Incluso cometieron errores garrafales que les llevó a perder sus puestos de trabajo y convertirse en unos «parias» dentro del mundo de Wall Street.

En cambio, Nero, mantuvo su usual rentabilidad.

El mantra inversor de Nero dentro de la operativa bursátil.

Debemos entender que en Wall Street hay muchos gestores de fondos y operadores de bolsa que se han ganado el apodo de leyendas sin ser realmente leyendas de la inversión (no recuerdo quién dijo estas palabras exactamente).

Cuando una leyenda de la inversión triplica la rentabilidad de sus compañeros y al año siguiente le cuesta el dinero a la empresa, no hay leyenda como tal, solo un imprudente que arriesgó y ganó una vez, y luego arriesgó y perdió otra vez. Si lo llamamos suerte sería mucho más correcto, y más teniendo en cuenta que hay operadores que mantienen una rentabilidad estable en el tiempo. Eso sí es habilidad, aunque no se consideren leyendas ni superestrellas de la bolsa.

¿Por qué Nero no busca hacerse rico ni la fama en Wall Street?

En primer lugar, porque Nero tiene una capacidad intelectual muy por encima de la mayoría de operadores bursátiles. Y sus estudios de estadística y probabilidad le ayudan a entender el negocio de la bolsa.

Si a esto le añadimos la personalidad y la aversión al riesgo, digamos que Nero no tiene como objetivo maximizar sus beneficios, sino evitar una jugada que le deje fuera del negocio.

Y es que fracasar en el mundo bursátil no es como fracasar en otros sectores. Y por fracasar hablamos de lo que se conoce en Wall Street como «reventar». Cuando se dice que un operador bursátil ha reventado, no solo significa que ha perdido más dinero del que debía con sus decisiones de inversión. Significa que ha perdido más dinero del esperado, más dinero del permitido por la agencia, hasta el punto de quedar fuera del negocio. Posiblemente ninguna agencia de bolsa te contrate nuevamente en toda tu vida.

Nicholas Taleb hace una analogía en este sentido. Es como si un médico cometiera tal imprudencia por la que pierde su licencia para ejercer de por vida.

Y por desgracia, en el mundo de Wall Street son muchos los operadores de bolsa que acaban reventando. Nero centra su estrategia y metodología simplemente en evitar esto.

Parte de su metodología de inversión es:

  • Cortar rápidamente la operativa tras incurrir en una pérdida determinada.
  • Nunca vende opciones al descubierto (evita apalancamiento con las opciones, pues puede incurrir en grandes pérdidas)
  • Sea cual sea el acontecimiento o las posibilidades de ganancias, nunca arriesga de forma que pueda perder más de X dinero (La cuantía es variable según los beneficios acumulados durante el año)
  • Nero tiene una alta exposición a los bonos del Tesoro, por lo que los mercados bajistas en bolsa, no le preocupan tanto como al resto de los operadores en bolsa.

Esta aversión al riesgo y este estilo de inversión conservador le impide ganar tanto dinero como a otros operadores de bolsa conocidos como las superestrellas de Wall Street, como es el caso de el gran John, de quien vamos a hablar en breve.

A los 39 años de edad y con más de 14 años en el negocio de la bolsa Nero se puede considerar establecido en la vida.  Su cartera de inversión cuenta con varios millones de dólares en bonos del Tesoro con vencimientos a medio plazo, que es más que suficiente para suprimir cualquier preocupación por el futuro.

Tiene un trabajo estable en el que goza de bastante tiempo libre, además de estar mejor pagado que otros muchos profesionales en otras profesiones,  y duerme sin preocupaciones por las noches porque sus inversiones responden perfectamente bien a los altibajos de los mercados.

Además, por su estilo de vida y sus gustos sencillos, tiene unos ahorros personales con los que podría retirarse a los 40 años y tendría el suficiente dinero como para vivir el resto de su vida sin necesidad de preocuparse por el dinero.

Su libertad financiera se la debe solo a la disciplina y metodología.

Si analizamos estas líneas, llegamos a la conclusión de que el éxito de Nero no puede deberse en ningún caso a la suerte. Su éxito se debe únicamente a la disciplina.

Mientras los operadores bursátiles pierden la cabeza en mercados alcistas, Nero sigue con su metodología. Cuando el resto de operadores bursátiles pierden la cabeza en las caídas, Nero continúa con su metodología.

Si Nero tiene la posibilidad de ganar más, él gana lo mismo. Cuando todos comienzan a perder dinero, Nero sigue ganando lo mismo, gracias a su disciplina y su metodología.

El no comparar sus resultados con los resultados de los demás, es lo que le lleva a poder aplicar de forma fácil su disciplina. Todo sea dicho de paso, el entender de manera avanzada los temas de probabilidad y estadística, también le facilita el trabajo, porque es capaz de ver «suerte» donde otros ven «maestría».

Y todo esto, estuvo a punto de cambiar para Nero el día que llegó su vecino John, un operador bursátil que ganaba más dinero que Nero, tenía mejor casa que Nero, y por lo tanto deducimos que era mejor inversor que Nero. O quizás no.

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2ª Parte: Entonces apareció John, el inversor de éxito que ignoraba el papel de la suerte
A. Carlos González
Apasionado de las ventas, las finanzas, estratega empresarial, entusiasta del desarrollo personal y algunas cosas más

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