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Hábitos atómicos: Lo que aprendí del libro de James Clear.

¿Quieres cambiar de hábitos, dejar malos hábitos o, sencillamente incluir nuevos hábitos a tu vida? El libro de James Clear puede ayudarte con ello.

Hábitos atómicos - James Clear

Incluí Hábitos atómicos en mi selecta lista de los mejores libros para cambiar malos hábitos, y creo sinceramente que el libro de James Clear merece extraer algunos puntos importantes. Como ya sabéis, jamás recomiendo libros que no haya leído. De esta forma, por una parte me evito recomendar mierda que por algún motivo se encuentra entre los más vendidos de Amazon (el lugar donde seleccionan los libros para las recomendaciones en los medios), y por otra parte, recomiendo algo que sé que puede ayudar a los lectores.

Y en el caso de Hábitos atómicos, de James Clear, considero que este libro debe pertenecer a la élite de buenos libros que pueden cambiar tu vida, siempre y cuando apliques lo que se dice. Y es que entre tanta bazofia de libros que podemos encontrar con mucho marketing detrás pero de muy poca utilidad, en el caso de Hábitos atómicos es uno de esos que realmente cumple la promesa y agrega mucho valor a quien de verdad quiere cambiar su vida.

Así que veamos algunas que me han gustado de este libro.

Lecciones que podemos aprender de Hábitos atómicos.

1.  Ten cuidado de no caer en la trampa de movimiento vs acción.

Cuando estás en movimiento, estás planificando, elaborando estrategias y aprendiendo. Todas esas son cosas bastante buenas, pero no producen ningún resultado. La acción, por otro lado, es el tipo de comportamiento que producirá un resultado. El hecho de tomar la decisión de tomar acción y acabar tomando dicha acción nos traerá resultados.

Y pongo esto en primer lugar porque este es uno de los motivos por los que, para algunas personas, la «autoayuda» y el desarrollo personal parece no ayudarles. Podríamos decir que muchas personas no logran cambiar su vida porque están demasiado ocupadas leyendo libros de cómo cambiar su vida, pero, sin poner nada en práctica.

Y esto en realidad cualquier persona lo sabe. Tú sabes que no estás tomando acción y que únicamente estás ocupado haciendo cosas que no producen resultados. Y en esto consisten muchos libros de autoayuda, que es decirte algo que ya sabes, pero hasta que no lo ves por escrito y te detallan las consecuencias y/o beneficios de aplicar algunas cosas, no reaccionas o, no eres consciente de que debes reaccionar. Y en este caso, James Clear lo hace bastante bien.

Ejemplo de estar en movimiento y pensar que estás avanzando.

Imagina que tu trabajo es el de escritor. Te levantas por las mañanas, comes sano, duermes bien, meditas, escribes un diario, vas al gimnasio, haces yoga, vuelves a meditar, haces una lista de tareas por la noche para el día siguiente, etc… pero apenas has escrito, y tu libro no ha avanzado. De hecho, culminas los días de una forma genial, pero las páginas no se escriben solas a pesar de que llevas una vida con los hábitos del éxito. Pero para lograr el resultado que deseas, necesitas escribir, y a ser posible, que la escritura acapare la mayor parte de tu tiempo.

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Ejemplo de tomar acción.

Te levantas por la mañana, desayunas y te pones a escribir el puto libro. No hace falta ni que planifiques tu día, pues lo que debes hacer es ponerte a escribir el libro. Medita rápido, pues tienes que volver a escribir el libro, come sano, pero escribe.

Y es que, aunque no lo creas, el mayor problema que tienen muchas personas es pensar que están avanzando en algo, cuando en realidad simplemente están confundiendo el estar ocupados con estar produciendo resultados.

Cuando dije que escribí Cenizas de Prosperidad – Más allá del Desarrollo Personal en 22 días, algunas personas no lo creían, pero cuando estás tomando acción en lugar de estar ocupado, esos 22 días equivalen a muchos meses para otras personas que se lo toman con más calma. Para escribir el libro desconecté todos los dispositivos durante el día, no miré ni siquiera las redes sociales, apagué el teléfono y puse toda la atención en lo que estaba haciendo: escribir el libro. Y por cierto, salió un libro donde tampoco usamos el pensamiento mágico.

El estar en movimiento únicamente sirve para planificar lo que vamos a hacer, y ese movimiento debe ser rápidamente sustituido por la acción. Por algún motivo, los lectores habituales de libros de autoayuda y desarrollo personal, suelen leer mensajes geniales pero obtener resultados algo mediocres en muchos casos, y esto se debe, entre otras cosas a que quedan atrapados en la sensación de que están progresando por estar en movimiento.

En otros casos, el lector medio de libros de autoayuda, no suele ser un lector voraz que haya leído de otras temáticas, por lo que suele acabar cayendo en algunos best seller sin ser capaz de extraer las pepitas de oro de la gran cantidad de paja que le han metido. Sin ir más lejos, como ya publiqué hace tiempo, el libro «El Secreto» está mal fundamentado desde el punto de vista científico, neurocientífico y psicológico. Su éxito radicó en que lanza un mensaje muy fácil de masticar y sin necesidad de digerir. El problema es que es un libro que dirige tu movimiento hacia el lugar incorrecto y, por otro lado, no te incita a la acción.

Como expliqué cuando di mi opinión sobre el libro el Secreto, es magnífico como anestésico para tu situación actual, pero es pésimo como remedio para solucionar tu situación. Por mucho que fuera un best seller, posiblemente estemos ante una de las mayores bazofias que se hayan escrito.

2. Vivimos en un entorno de recompensa retrasada.

Nuestros antepasados de las cavernas vivían en un entorno de recompensa inmediata. Es decir, tenías hambre, salías de la cueva, cazabas un bisonte y toda la familia o tribu comía. Decisión, acción y recompensa en el mismo día.

En la sociedad moderna, muchas de las decisiones que te conviene tomar, no te beneficiarán de inmediato. De hecho, el progreso en la vida tanto en términos de dinero como de éxito en cualquier campo, se basa en recompensas retrasadas y se deben evitar la mayoría de las gratificaciones inmediatas para lograr una recompensa en el largo plazo.

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Es decir, si quieres sacarte una carrera universitaria, vas a tener que tomar muchas decisiones diarias, esfuerzos y hábitos diarios, pero el resultado de dichos esfuerzos no lo verás hasta que termines la carrera dentro de unos cuentos años. Es más, la verdadera recompensa no la verás hasta que te contraten en una empresa gracias a la carrera que te sacaste gracias (nuevamente) a tus esfuerzos.

En la mayoría de las cosas que merecen la pena, vas a trabajar durante años antes de ver que tus acciones producen una recompensa.

¿Por qué le cuesta a los humanos rechazar las gratificaciones inmediatas?

Al igual que ocurre con otros mecanismos que tenemos grabados a nivel genético, la gratificación inmediata es algo que llevamos en nuestro ADN, pues era, en cierto modo una forma de supervivencia de nuestros antepasados. Es más, nuestros antepasados tenían una baja posibilidad de llegar vivos a algún lugar en el medio plazo, por lo que el largo plazo tampoco se les pasaba mucho por la cabeza.

En nuestra sociedad, las probabilidades de que llegues a los 70 años de edad son bastante altas si no vas saltando de trenes en marcha, claro. Pero seguimos teniendo ese mecanismo que prefiere el golpe rápido de gratificación antes que la satisfacción que uno podría llegar a tener al conseguir un logro en el largo plazo.

En su libro, James Clear menciona a los economistas conductuales, los cuales hablan de una distorsión de evaluación, también llamado «Inconsistencia Temporal o inconsistencia dinámica).

Y este es otro gran problema que aparece en algunos libros de autoayuda, pues con el mensaje de «sólo existe el ahora» y «vive en presente sin preocuparte del futuro», con el fin de generarnos más supuesta felicidad en el presente, nos estamos provocando una infelicidad a tiempo futuro.

No, señores. No solo existe el ahora. Existe el mañana y existe el futuro (por tu bien y por los tuyos espero que así sea), y existe la necesidad de esfuerzo hoy; existe la necesidad de planificación para mañana. Y si te estresa pensar en el futuro, cómprate un gato y acarícialo o aprende aprende sobre gestión emocional.

Si algo nos deja claro James Clear en Hábitos atómicos -Y esto está respaldado por muchos estudios de economistas conductuales- es que las personas con baja preferencia temporal prosperarán en la vida, mientras que las personas con alta preferencia temporal serán aplastadas en el futuro, aunque hayan leído muchos libros de autoayuda y desarrollo personal, especialmente aquellos libros que te dicen que «sólo existe el ahora».

Piensa en esto. Fumar es un hábito que te proporciona una gratificación inmediata y cuyas consecuencias pueden tardar décadas en manifestarse. Pues bien, con la incorporación de hábitos saludables puede ocurrir exactamente lo mismo pero en sentido positivo. Todo es un efecto mariposa.

Con el tema de ahorrar e invertir ocurre exactamente igual. Aquellos que te venden la idea de que te puedes hacer rico en un año, te llevarán a la quiebra, mientras que los que te hablan de largo plazo, te pueden hacer muy rico en décadas.

3. Cambia tu identidad, y el resto del cambio vendrá solo.

Debemos buscar que ciertos hábitos se conviertan en parte de nuestra identidad. Somos nuestros hábitos, por lo que hay una enorme diferencia entre decir «soy el tipo de persona que quiere conseguir esto», a decir «soy el tipo de persona que es así».

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Si deseas un cambio real, concéntrate primero en quién quieres convertirte en lugar de lo que quieres hacer y cómo quieres conseguirlo.

Cuando dos personas están tratando dejar de fumar y se les ofrece un cigarrillo, una dice: «No gracias, estoy intentando dejarlo». La otra dice: «No gracias, no fumo». Esta segunda persona tiene muchas más posibilidades de dejar la adicción, pues no busca dejar el hábito de fumar, sino que se ha hecho parte de su identidad el ser un «no fumador». Es decir, no se trata de lo que están tratando de hace; se trata de quiénes son.

En lugar de querer escribir un libro, averigua cómo ser el tipo de persona que escribe libros. ¿Qué tipo de cualidades y hábitos tienen los escritores de libros? Ahora modúlales hasta ser ese tipo de persona. En dicha modulación, ya van incluidos los hábitos.

Y puede parecer que aquí hablamos de pensamiento mágico, pero como explicábamos en el libro Cenizas de prosperidad, la comunicación que tenemos con nosotros mismos es esencial. Evita decir: yo soy una persona tímida si quieres dejar de ser una persona tímida. Cambia eso por: «yo antes era tímido. Ya no.» Y es que cuando quieres cambiar un comportamiento o un hábito, se trata de convertirte en la persona que deseas ser. El hábito viene detrás de forma natural.

4. Los ganadores y los perdedores tienen el mismo objetivo.

Tener objetivos en la vida no es suficiente. Tanto los triunfadores como los «fracasados» tienen más o menos los mismos objetivos. Entonces, siguiendo la lógica, tener un objetivo o una meta no puede ser lo que marca la diferencia entre el que gana y el que pierde.

Todo el mundo quiere ganar más dinero. Eso es un objetivo en la vida. Pero no todo el mundo lo consigue. Por lo tanto, el éxito o el fracaso depende del sistema que desarrollemos para ayudarnos a progresar en la vida.

Aquí hay una frase de James Clear que se debe tener muy en cuenta:

Tú no alcanzas el nivel de tus metas. Tú te elevas al nivel de tu sistema.

Cuando te fijas metas y las logras, no es porque hayas establecido metas. Es porque configuras el sistema adecuado para lograrlas. Si deseas ver resultados o lograr tus objetivos, debes preocuparte mucho más por tu sistema que por cualquier otra cosa.

Clear dice muy certeramente que la aplicación de pequeñas acciones es el interés compuesto dentro del desarrollo personal. Al igual que el secreto en la acumulación de riqueza es usar el interés compuesto para multiplicar nuestro dinero, en el mundo del desarrollo personal, esas pequeñas acciones sumadas a lo largo del día y las semanas (ese sistema) hace que nuestras acciones y decisiones se multipliquen exponencialmente. Y es entonces cuando el objetivo acaba cumpliéndose por sí solo.

Ver: Los mejores libros de desarrollo personal – Top 10.
A. Carlos González
Autor de "Cenizas de Prosperidad", Apasionado de las ventas, las finanzas, estratega empresarial, entusiasta del desarrollo personal y algunas cosas más

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