Psicología

Hay 3 miedos que debes superar si quieres avanzar en la vida. Y serían estos.

¿Alguna vez has sentido miedo al rechazo, miedo a decir que no o miedo a lo que los demás piensen de ti? Son miedos que te están impidiendo avanzar en la vida. Te explicamos por qué se producen y cómo puedes superarlos.

miedos que te impiden avanzar en la vida

Existen muchos miedos que te impiden avanzar en la vida o que pueden perjudicar tu forma de ver la vida. Explicamos únicamente tres de ellos y vamos a ver por qué se producen, así como dar algunos consejos sobre cómo evitarlos. Más adelante ya abordaremos todo esto desde otros ángulos.

Para aquellas personas que prefieran la explicación en vídeo en lugar de leer en artículo, hemos elaborado un vídeo explicando estos miedos. Puedes verlo desde este enlace: 3 miedos que te impiden avanzar en la vida.

1. El miedo al rechazo.

Hablamos del miedo al rechazo en su forma más amplia. Por definición, rechazar significa denegar o despreciar, es decir, no querer algo o a alguien.

Y esto convierte al rechazo en una de las fuerzas más destructoras que pueden existir para una persona. Hoy día sabemos que una persona que ha recibido bastantes rechazos hasta el punto de sentirse una persona rechazada, además de ver dañada su autoestima, puede ver disminuido incluso su cociente intelectual.

Aquí entra en juego otra fuerza muy potente, que es la necesidad de aceptación.

Y esto para entenderlo lo suelo hacer con un ejemplo que puede sonar algo absurdo, pero que explica perfectamente lo que sucede en nuestro cerebro:

Me imagino que ninguno de los que estáis leyendo este artículo queréis entrar en el Ku Klux Klan. Para aquellos que no sepan lo que es el Ku Klux Klan, digamos que son un grupo de personas muy simpáticas que odian a casi todo el mundo y cuyo líder fue pillado manteniendo relaciones intimas con todo aquello que el combatía.

Es decir, lo pillaron manteniendo relaciones con una travesti, y además era una travesti negra. Recordemos que el Ku Klux Klan tiene en su punto de mira a personas de color y homosexuales, lo cual explicaría la otra teoría, y es que las personas acaban proyectando su mayor odio hacia todo aquello que ellas mismas son.

Ver: 6 Sesgos psicológicos que dominan tu vida

Tú siempre ten en cuenta que una persona feliz y a gusto consigo misma no suele perder el tiempo metiéndose en la vida de las personas que piensan o actúan de forma diferente a ellos. Pero esto ya es otro tema.

Como decíamos, dando por hecho que no quieres entrar en el Ku Klux Klan,  un día te dicen: «no te queremos en el Ku Klux Klan»,   y tu cerebro dice… vale, yo no quiero entrar en el Ku Klux Klan, pero me jode que me rechaces, ¿por qué no puedo entrar?¿Por qué no soy válido?

Las investigaciones sugieren que aunque no quieras entrar ahí, el simple hecho de que te rechacen, hará que te sientas mal en mayor o menor medida.

Es por eso que una de las técnicas de seducción más populares que han existido históricamente para provocar atracción en una persona es rechazar a una persona, pues de forma inconsciente el cerebro de esa persona a la que rechazamos tendrá ese malestar por el rechazo y la necesidad de evitarlo.

Y aquí tendrías la respuesta a por qué muchas personas acaban quedándose pilladas por una persona que no tienen ni el más mínimo interés por ellas.

Entonces, si unimos la necesidad de aceptación más el miedo al rechazo, esto hace que muchas personas se queden paralizadas y que incluso no lleguen a intentar nada por el simple miedo de ser rechazadas.

Ver: 10 Cosas que me hubiera gustado que me dijeran a mis 20 años

 

Cómo superar el miedo al rechazo para poder seguir avanzando en nuestra vida.

Punto 1. Asimilar el rechazo como opción.

Entendiendo en primer lugar que el rechazo forma parte de la vida, entendiendo que no podemos complacer a todo el mundo y desde luego que no vamos a poder caerle bien a todo el mundo, pero sobre todo, entendiendo que cuando intentamos algo, el rechazo es una opción que está presente y que no nos puede afectar.

Punto 2. Vacunarnos contra el rechazo.

Y para esto podemos recurrir al método de Jia Jiang, no sé si se dice así.  Este señor era consciente de que vivía con miedo constante al rechazo, por lo que un día dijo de enfrentar ese miedo. Y lo hizo a modo de juego.

método para superar el rechazo Jia Jiang

Durante 100 días buscó el rechazo. Es decir, estuvo 100 días haciéndole peticiones ridículas a extraños, hasta el punto de normalizar el rechazo y sentirse a gusto con él.

Entre sus peticiones se encontraban llamar a la puerta de la casa de un desconocido y preguntarle al dueño si podía jugar con la pelota en su jardín, y para sorpresa de este hombre, el dueño de la casa le dijo: «claro, adelante…»

También le preguntó a un policía si podía conducir su coche, y el policía le dijo: «bueno, venga, pero ten cuidado.»

Y ojo, que lo que Jiang buscó durante este tiempo fue que le rechazaran en todas y cada una de sus peticiones. Lo último que esperaba es que alguien le dijera que sí a alguna de sus peticiones.

Con esto simplemente quería hacerle entender a su cerebro que si le rechazan, no pasa absolutamente nada. No te mueres ni nada por el estilo. La vida continúa.

Pero también descubrió lo que ocurre cuando se le pierde el miedo al rechazo, y es que te encuentras con que te van a decir SÍ más veces de las que pensabas.

Así que la próxima vez que quieras algo, pídelo. Así, sin más. Te pueden decir que sí o te pueden decir que no. Si te dicen que no, la vida sigue, pero nunca te van a decir que sí a algo que no has pedido.

Aplica esto en tus relaciones, trabajo, negocios, etc…

Ver: 2 Ejemplos de cómo el fracaso te conduce al éxito – Así se conectan los puntos (Historia Real)

Y ahora nos vamos al lado extremo, el segundo miedo que debemos superar…

2. El miedo a decir que no.

 

Hay personas que sencillamente les cuesta decir que no. Probablemente el dueño de la casa que dejó a Jiang jugar con la pelota en el jardín de su casa o el policía que le dejó conducir su coche tuvieran este problema.

Y este miedo a decir que no, puede parecer algo inofensivo, pero nos puede ocasionar muchos problemas, sobre todo en nuestro bienestar personal y mental, porque hay personas que tienen un plan en mente, pero les ofrecen otro plan, no saben decir que no, aceptan ese plan que les ofrecen, en otras palabras, hacen algo que no querían hacer por no saber decir que no, y luego se sienten mal, primero, porque han hecho algo que no les apetecía, y segundo, por no haber podido decir que no.

Curiosamente, las personas que tienen este problema, podrían decir abiertamente que no a una persona con la que ya tienen confianza, pero la necesidad de aprobación o aceptación hace que no sean capaces de darle una negativa a las personas con las que tienen menos confianza.

Al final están más a disposición de personas que les debería importar un carajo que de otras personas más cercanas. De cualquier modo, independientemente del grado de confianza que tengamos, nunca debemos decir que sí si en realidad queremos decir que no.

De esto se aprovechan en muchos casos tanto un jefe de empresa como un vendedor de puerta fría, pero también se aprovechan las personas tóxicas.

Pero, ¿por qué aparece el miedo a decir que no?

Este miedo es muy simple. Muchas veces no decimos que NO por el simple hecho de no quedar mal con esa persona. Y punto.

Imagínate que alguien a quien conoces se te acerca y te dice: «Oye, ¿te puedo pedir un favor?»  Lo lógico es que le digas: «sí, claro, dime.»

De forma consciente o inconsciente, esta pregunta ya es manipulación que de alguna forma hace que te sea muy difícil negarte a la segunda petición. Esta segunda petición podría ser:

«¿Me podrías dejar 200 o 300 euros y te los doy la semana que viene? Es que tengo tal problema…. »

¿Por qué le dejarías a esa persona el dinero? Por regla general no tienes ganas de dejárselo.

Pues por no saber decir que no, por no quedar mal con la persona, por evitar que esa persona se sienta decepcionada o enfadada contigo.

Si no aprendes a decir que no, siempre vas a ser carne de manipulación.

¿Cómo evitar el miedo a decir que no?

Lo primero es comprometernos a ser conscientes de que no vamos a hacer nada que no nos apetezca hacer.

Y como parto de la base de que cuesta trabajo aprender a decir que no, porque creo que quien más y quien menos ha pasado por ahí. Yo también he pasado por esa etapa de complacer a todo el mundo.

Podemos comenzar por adornar la negativa o con pequeñas mentiras hasta que adquieras el nivel pro que algunos ya hemos conseguido.

En mi caso, si me dicen: «vámonos a la playa o vamos al cine», pues si no me apetece mi respuesta es: «qué va, no me apetece.» Sin florituras ni adornos. En otros casos, según cual sea la petición, directamente mi respuesta es: «ni de coña.»

Para aquellos que se van a comenzar a iniciar en el arte de decir que no a cosas que no les apetece hacer, podrían comenzar con los adornos o mentirijillas.

-¿Te vienes a la playa con nosotros?-

-Pues la verdad es que me encantaría, pero tengo que acabar un trabajo, pero otro día sí podemos ir-

Pero que es mucho más sencillo aprender a decir directamente: «mira, no me apetece ahora mismo» o «ya tengo otros planes.»

Ver: La única diferencia entre la paz mental y el estrés – Todo depende de la actitud.

Pero la verdad es que todos los miedos nos van a llevar al que probablemente sea la madre de todos los miedos.

3. El miedo a lo que los demás piensen de ti.

Y este miedo si es algo que te debes quitar de encima, pero ya. De inmediato.

Cuando llegó la crisis de 2007 hubo personas que perdieron su casa, y como ya sabéis algunas personas incluso se suicidaron. En muchos casos, por la cabeza de estas personas pasaba una especie de sentimiento de vergüenza ante sus vecinos o ante su grupo de amigos, no era tanto la pérdida material.

Personalmente yo conocía a dos constructores que a pesar de que vivieron la misma tragedia, ambos eran la noche y el día en cuanto a forma de pensar.

Ambos lo perdieron todo y se quedaron endeudados sin poder pagar las últimas nóminas de sus trabajadores.

Uno de ellos intentó mantener las apariencias durante algún tiempo y cuando esto ya le era imposible, dejó de salir de casa para no tener que encontrarse con la gente que antes le respetaba por todo lo que tenía. Esta situación, con el tiempo le llevó a intentar quitarse la vida.

El otro constructor decía abiertamente: «vaya ruina que me ha caído.» Este hombre era consciente de que seguía siendo la misma persona que era antes, aunque arruinada en estos momentos.

Lo curioso es que en los pueblos donde vivían ambos constructores, no encontrabas a nadie que se riera de ellos ni que te hablara mal de ninguno de los dos. Todo lo contrario. Les seguían respetando porque durante mucho tiempo dieron muchos puestos de trabajo en esos pueblos.

A pesar de que ambos pasaron de ricos a pobres (En realidad ninguno de los dos llegó a vivir en la pobreza)La única diferencia entre uno y el otro es que uno quería seguir manteniendo ese supuesto respeto de la gente por todo lo que había conseguido, y al otro le importaba un carajo lo que pudiera pensar la gente de su fracaso empresarial o de su nuevo estatus socio-económico.

El miedo a lo que los demás piensen de ti o el esforzarse porque los demás tengan una excelente opinión de nosotros ha llegado en los últimos tiempos a niveles nunca antes vistos.

Está llegando a un punto incluso enfermizo en nuestra sociedad hoy día, y de hecho lo podemos ver en las redes sociales. Ese esfuerzo constante que la gente hace por mostrar lo que en realidad no son, por estar constantemente aparentando.

¿De dónde viene ese miedo a lo que los demás piensen de ti?

En psicología el factor principal se debería sobre todo a una baja autoestima, pero ahora podemos observar algo más común en las redes sociales, que ya no sería una baja autoestima, sino una falsa autoestima.

¿Y qué es la falsa autoestima?

Pues básicamente se trata de esconder la baja autoestima pero aparentando alta autoestima.

Y esto lleva a una persona a fingir que piensa de cierto modo, aunque en realidad no piense así. Incluso a decir cosas que ni ella misma se cree, pero quiere hacer creer a los demás.

Por ejemplo,  esos textos de: «ahora me quiero y me valoro mucho más.» Lo cierto es que si has tenido necesidad de poner eso en una red social llegamos a dos conclusiones:

  • 1. Aún no te quieres.
  • 2. Aún no te valoras.

Básicamente se está llevando a la gente a intentar hacerle creer a otros que tienen mucho más de lo que en realidad tienen en todos los sentidos. Bienes materiales, autoestima, felicidad.

Ver: 8 Trucos para causar una buena impresión cuando entras a una sala llena de desconocidos.

Es como si su felicidad radicara en hacerle creer a otros que son felices.

Esto,  que es muy típico y necesario para los que intentan venderte cursos de lo que sea, ha acabado contagiando a un alto porcentaje de usuarios.

Incluso ahora que está tan de moda eso de hablar de la importancia de la marca personal. ¿Cómo es posible que alguien pueda tener una buena marca personal, cuando no es una persona auténtica?

¿Cómo es posible? cuando ya de por sí, la marca será personal, pero es una marca falsa, aunque esto ya es otro tema.

Ver: 15 Formas de arruinar tu vida y no fallar en el intento.
A. Carlos González
Apasionado de las ventas, las finanzas, estratega empresarial, entusiasta del desarrollo personal y algunas cosas más

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